La civilización islámica: un gran imperio desde España al Indo
Después de la muerte de Mahoma, en unos veinte años y tras dos o tres grandes combates, los árabes conquistaron las provincias más pobladas y ricas del Imperio Bizantino (Siria, Egipto, Palestina) y destruyeron el Imperio Persa Sasánida, ocupando Mesopotamia. La conversión al Islam de la mayoría de sirios, egipcios y persas, les permitió contar con recursos, hombres y dinero, para continuar sus conquistas de un modo rapidísimo. Hacia el oeste, en una carrera fantástica, alcanzaron, por el norte de África, el Estrecho de Gibraltar y, tras vencer a los visigodos, siguieron su ímpetu más allá de los Pirineos, donde los francos lograron deternerlos con grandes dificultades (Poitiers, 732). Dominaron el Mediterráneo, que cerraron al tráfico bizantino. No menos espectacular fue su marcha hacia el Este donde, a principios del siglo VIII, alcanzaba el Indo y el Turquestán, donde fueron detenidos por los ejércitos chinos. Mucho más lento fue su avance hacia Constantinopla porque los emperadores...