La llegada de los españoles a América

1. Cristóbal Colón

La costa atlántica andaluza (Huelva, Palos, La Rábida, Sanlúcar, Puerto de Santa María, Cádiz) poseía una gran tradición de navegación por el Atlántico, en colaboración con los comerciantes genoveses que habían hecho del valle del Guadalquivir un enclave fundamental en sus rutas hacia Flandes y hacia el Sudán. Allí llegó en 1484 un marino de oscuro origen, que había viajado varias veces a Inglaterra y que desde hacía varios años vivía en Portugal, casado con una portuguesa (Felipa Moniz).
En Portugal, había vivido la fiebre expansiva hacia oriente y había intentado convencer, sin éxito, de la posibilidad de utilizar la ruta atlántica. Colón llegó con su hijo Fernando y buscó cobijo por un tiempo en el convento franciscano de La Rábida, al otro lado del estuario de Huelva. Allí trabó contacto con el Padre Marchena y otros científicos dedicados al estudio del mar. Conoció y entusiasmó también con su proyecto a diversos y prestigiosos marinos de la región, como los Hermanos Pinzón, y aún logró interesar a algunos nobles que hicieron llegar su proyecto a los Reyes Católicos. Fue Isabel la más interesada. E Isabel le rogó esperara su decisión hasta terminar la empresa de Granada. Pasaron ocho años.
Durante este tiempo tropezó con dificultades, tuvo que discutir con prestigiosos asesores de los Reyes (como los científicos de la Universidad de Salamanca, en cuyo convento de los dominicos vivió Colón algún tiempo) que opinaban, no que la ruta fuese imposible, pues desde los descubrimientos de Toscanelli ya se sabía que la Tierra era redonda, sino que era muy poco rentable económicamente por su peligro al pasar tantos días en alta mar, sin posibilidades de ir comerciando en los diferentes puertos durante el camino, como hacían los portugueses. Por otra parte, Colón exigía títulos, como el de Almirante, y derechos económicos que parecían desproporcionados.
Pero cuando en enero de 1492 los Reyes Católicos entran en Granada, Colón se presenta a ellos y, tras diversas negociaciones, se firman unas Capitulaciones, en el mismo campamento de Santa Fe. Colón fue nombrado Almirante (pero sólo de las nuevas tierras) y se le reconocía el derecho, entre otros, a recibir el 10% de las ganancias.
El 3 de agosto, con tres carabelas, la Pinta y la Niña, que eran propiedad de los Pinzón, y la Santa María, en la que iba él, como jefe de la empresa, salió Colón del puerto de Palos. Tras una azarosa navegación, en la que los entusiastas Pinzón hubieron de convencer a los marineros para seguir adelante en varias ocasiones, los españoles llegaban a la isla de Guanahaní, que llamaron San Salvador. Era el día 12 de octubre de 1492. Cuando se regresó a España, la noticia recorrió todo el país y toda Europa como un reguero de pólvora: por primera vez se había recorrido la ruta directa hacia Asia. Se había llegado a las Indias.


2. Los viajes menores


Colón, con los restos de la Santa María, que había naufragado junto a Haití, levantó el Fuerte Navidad en donde quedó un pequeño y valeroso destacamento de españoles. Fue el primer establecimiento europeo en América.

Al regreso, Martín Alonso Pinzón arribó a Bayona, muriendo poco después, mientras Colón, a causa de las tormentas, llegó a Lisboa, lo que fue interpretado como un intento de traición. Pero los Reyes Católicos le recibieron en Barcelona colmándole de agasajos, aunque fue grande la desilusión al ver que el viaje no había tenido el más mínimo resultado económico. El segundo viaje, en 1493, es ya una auténtica empresa colonizadora, con 17 buques y 1.500 hombres. Es la primera colonización montada por europeos, lo que hace ya diferente la empresa castellana de la portuguesa. Encuentran el Fuerte Navidad destruido por los indios, pero fundan en la isla Española (Haití) las primeras ciudades europeas en América: Isabela y Santo Domingo. En el tercer viaje (1498), Colón llega a las costas de Veragua (América Central). Los Reyes, vista su incapacidad política, le quitaron el cargo de gobernador ante las quejas de los españoles y el informe del Juez Bobadilla, enviado a causa de las protestas.

Mientras tanto, ya otros muchos navegantes estaban recorriendo estas costas, de donde traían algunas perlas, pero sobre todo noticias de ricos territorios y poderosos imperios: Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa, Pedro Alonso Niño, Yáñez Pinzón, Diego de Lepe, Rodrigo de Bastidas..., son los llamados viajes menores, en los que, antes de 1500, se ha conseguido ya diseñar los contornos de las Islas Antillas y las costas desde Yucatán a Venezuela. Todos los exploradores coincidían en pensar que se estaba ante un nuevo continente, anclado en medio del Atlántico. Un navegante italiano al servicio de Castilla, Américo Vespucio, es el primero en publicar diversos libros confirmando esta tesis.

Colón hará un cuarto viaje en 1502, ya amargado y desilusionado, en la convicción de que los Reyes Católicos no le daban las distinciones que merecía. Moriría en Valladolid, en 1505, un año después que su protectora, la Reina Isabel. Infundadamente, la tradición dice que murió pobre, aunque sí arrinconado y sin el prestigio que añoraba.

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