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Egipto

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La antigua civilización egipcia se desarrolló en el valle del Nilo, que constituía una franja de tierra fértil rodeada de desierto, que limitaba al norte con el mar Mediterráneo y, al sur, con Nubia (Sudán). El curso del Nilo se bifurcaba entre el delta y el valle, lo que provocó la división del territorio en dos partes, el alto y bajo Egipto. 1. Evolución histórica A partir de la unificación del alto y bajo Egipto, la historia de esta civilización se clasifica en tres grandes imperios: Imperio Antiguo (2664-2155 a.C.): Los faraones concentraron todo el poder y fueron divinizados. El culto a su persona se manifestó en la construcción de grandes pirámides. A finales de este periodo, el poder central del faraón empezó a debilitarse y los gobernadores (nomarcas) de las diversas regiones se enfrentaron. Dos dinastías, una con capital en Heracleópolis Magna y otra en Tebas, aglutinaron la lucha por el poder. Imperio Medio (2052-1786 a.C.): La ciudad de Tebas reunificó Egipto, pero, en el si...

Escultura exenta egipcia

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La escultura exenta egipcia se desarrolló por la necesidad de crear imágenes para las tumbas que reprodujeran de forma lo más perfecta posible los rasgos del muerto. Así se desarrolló, ya desde una época muy antigua, en Egipto, un arte del retrato que alcanzó una perfección casi mágica. Observa esta pareja de príncipes del Imperio Antiguo -Rahotep y su esposa Nofret- que, a pesar de su rigidez y frontalidad, parecen dotados de una extraña vida. Asimismo, el retrato de más abajo de la reina Nefertiti -una escultura inacabada- revela la perfección a que llegó la escultura egipcia en el Imperio Nuevo (siglo XIV a.C.).

Pinturas y relieves egipcios

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Tanto las pinturas murales como los bajorrelieves egipcios pretenden conservar de alguna forma la vida del hombre enterrado en las tumbas.  La primera pintura al fresco aquí reproducida representa una escena de sacrificio de un buey procedente de la tumba de Menena, un alto funcionario de la corte del faraón Tutmés IV. Observen la forma de representar la figura humana, en parte de frente y en parte de perfil y el color aplicado sin claroscuro (colores planos) La segunda pintura, mucho más antigua, decoraba una mastaba -la de Ti- descubierta en la necrópolis de Sakkarah, cerca de Gizeh. Observen que los rasgos básicos en esta escena, escribas verificando las cuentas del pan entregado al intendente, están tratados de una manera muy parecida a las de la pintura anterior, a pesar de que ambas están separadas por un intervalo de más de 1.000 años. Tumba de Menena Mastaba de Ti

El templo egipcio

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El templo egipcio presenta una disposición cuyo esquema básico se aprecia en el dibujo de arriba: la puerta de entrada está flanqueada por dos grandes muros (los pilonos); a continuación un gran patio rodeado por un pórtico de columnas que da acceso a una sala con dinteles de piedra apoyados sobre grandes columnas (es la sala hipóstila); al fondo se encontraba la cámara donde se guardaba la imagen del dios. En algunos casos, el templo era construido excavando sus salas dentro de una pared rocosa: así era el que el faraón Ramsés II hizo construir en Abu Simbel.

Las tumbas egipcias

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La estructura de la tumba egipcia aparece ya esbozada en las primeras mastabas construidas en ladrillo. En ellas se distinguen tres partes: una cámara abierta al exterior con una mesa para las ofrendas que se renuevan; otra habitación totalmente cerrada en la que se conservan retratos o estatuas del difunto y sus objetos personales, y una tercera cámara subterránea en la que se guardaba el sarcófago. Las pirámides , construidas en piedra, podían llegar a alcanzar dimensiones colosales: la mayor de las de Giza (la Gran Pirámide) medía 146 metros desde la base hasta el vértice.

El arte egipcio

La civilización egipcia nos ha dejado algunas muestras realmente espectaculares de su arte: se trata de obras que, construidas por los dioses o para los muertos, debían ser "eternas". Para conseguir una tal perduración los egipcios utilizaron, para este tipo de construcciones, unas piedras de gran tamaño, que han resistido airosamente al paso de los milenios. En cambios sus construcciones corrientes, que eran de ladrillo, han llegado a nosotros muy deterioradas. Las construcciones funerarias eran unas a modo de viviendas para los muertos destinadas a conservar y proteger el sarcófago de toda violación, y a guardar los objetos y ofrendas que el muerto "necesitaba". La construcción de estas tumbas empezó siendo muy sencilla: era la mastaba , para luego hacerse mayor -la pirámide - y evolucionar más tarde para convertirse en una serie de cámaras excavadas dentro de la roca (son los hipogeos ). Las paredes interiores de las tumbas solían estar decoradas con pinturas o r...

La escritura egipcia

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  La escritura egipcia en sus orígenes era también ideográfica, como la sumeria, y evolucionó posteriormente hacia un complicado sistema mitad ideográfico, mitad fonético. Normalmente, los signos se marcaban con un pincel sobre una hoja de papiro, conservando su aspecto de dibujo de un objeto, lo que hace que esta escritura sea más identificable que la cuneiforme. En esta imagen aparece una escena de la tumba de Horemheb en la que, junto a la figura del faraón y de la diosa Hathor, se han trazado una serie de signos de escritura. Observa que parte de ellos están rodeados de una especie de rectángulos: son los que contienen el nombre del faraón y de la diosa.

La tumba del faraón Horemheb

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El rasgo más característico y original de la religión egipcia lo constituyen los ritos y creencias en torno a la vida de ultratumba. Los egipcios creían que el hombre tenía la posibilidad de una supervivencia feliz después de la muerte, en el reino del dios Osiris. Para conseguir esta supervivencia era preciso cumplir dos condiciones: que se conservara "algo" del muerto (su cadáver embalsamado o sus imágenes) y que éste superara un juicio moral ante el tribunal de Osiris en el que se pesaban sus buenas obras. En esta fotografía se ve el interior de una tumba egipcia, del faraón Horemheb de la XVIII dinastía (hacia 1340 a.C.). A la derecha aparece el faraón delante de un personaje vestido todo de blanco; es Osiris, al que siempre se representaba totalmente envuelto en vendas como un cadáver embalsamado. A la izquierda está el mismo dios, Osiris, en su trono, y detrás de él otras dos divinidades: Anubis (el dios-chacal) y Horus (el dios-halcón, hijo de Osiris).

La originalidad de la civilización egipcia

Los egipcios desarrollaron un ciclo cultural propio que, a pesar de su originalidad evidente, mantiene indudables lazos de parentesco con las grandes civilizaciones contemporáneas de Mesopotamia. Señalaremos aquí algunos de sus caracteres más originales: a) En primer lugar, existe una originalidad geográfica. Egipto era un enorme oasis creado por las aguas del Nilo que, una vez al año, inundaban los campos depositando sobre ellos una capa de barro muy fértil. A ambos lados de este oasis se extendía uno de los desiertos más desolados de la Tierra. b) Los campesinos que se arriesgaron a colonizar las tierras pantanosas de los bordes del río, en el Neolítico, se encontraron con una doble dificultad: la inherente a drenar este tipo de terrenos y la necesidad de controlar la inundación anual. Esto último parece que facilitó la aparición de un gran poder político fuerte y unificador: el del faraón. c) El faraón , con sus funcionarios, aseguraban un trabajo coordinado a lo largo del valle del...