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Mostrando las entradas etiquetadas como Imperio Bizantino

La cultura y el arte bizantinos

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El mundo cultural bizantino se basa en unas fuentes de influencia determinantes. Fundamentalmente es una civilización helenística, derivada de la que crearon los reinos sucesores del Imperio de Alejandro Magno . En este aspecto es una mezcla de la lógica, la proporción y el sentido de la belleza griegos a los que se les ha añadido el lujo y la aparatosidad de Oriente. Pero es una cultura profundamente cristiana. Literatura y arte están en función del poder imperial y de la Iglesia, se desarrollan en la Corte, las Universidades (Constantinopla, Atenas, Beirut) y en los monasterios (Monte Athos). Situados en el norte de Grecia, en la costa del mar Egeo, los monasterios del monte Athos fueron el centro religioso y cultural más importante del Imperio Bizantino a partir del siglo IX, y lo continuaron siendo después de la desaparición de dicho Imperio. El grupo de 20 conventos reunía monjes de todas partes (griegos, serbios, rusos...), poseía enormes latifundios y gozaba incluso de autonomía...

Bizancio: Un imperio cristiano

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La Iglesia jugaba un papel muy importante en el Imperio bizantino. Desde los orígenes del cristianismo, Oriente había sido la parte más rápida e intensamente cristianizada. De los cinco patriarcas de la Iglesia, cuatro estaban en Oriente: Constantinopla, Antioquía, Jerusalén y Alejandría, y sólo uno en Occidente, Roma. La Iglesia de Oriente, más culta que la de Occidente, desarrolló la tradición bíblica, reunió los primeros concilios para definir la doctrina (Éfeso, Constantinopla, Nicomedia...), creó las primeras órdenes monásticas (San Basilio) y evangelizó a los pueblos bárbaros-germánicos (visigodos) o eslavos (evangelización por parte de los santos Cirilo y Metodio , siglo IX). Tuvo que resolver desde un principio dos graves problemas: sus relaciones con el poder político y sus relaciones con Occidente. Las primeras no fueron siempre buenas. Los emperadores pretendieron siempre tener sometida a la Iglesia a través del patriarca de Constantinopla. Desde el año 753 (Concilio de Con...

Bizancio: Economía y política

1. La base económico-social Hasta la invasión musulmana (siglos VII-VIII) el Imperio Bizantino mantuvo una economía de tipo helenístico capitalista basada en sistemas de trabajo esclavistas, tanto en el campo como en la ciudad. Egipto era el centro agrícola fundamental, Siria la provincia más industrializada. Alejandría y Antioquía eran los centros comerciales y bancarios más importantes. A partir del siglo VII con la pérdida de estas provincias, el Imperio perdió gran parte de su población y de su riqueza. Asia Menor, más amenazada por los ataques musulmanes, se convirtió en una tierra de grandes latifundios agrícolas y ganaderos, organizados en una sociedad de tipo feudal. Lo mismo ocurría con las tierras europeas de Grecia y los Balcanes; el mundo artesano-comercial se concentró en Constantinopla y en algunos puertos del Egeo (Tesalónica, Éfeso). 2. La transformación política El Imperio Romano de Oriente empezó a llamarse, desde el siglo VII, Imperio Bizantino. El adjetivo "biz...

Importancia trascendental de una ciudad: Constantinopla - Bizancio

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1.  La reducción del marco geográfico del Imperio Romano de Oriente a través de sus 1000 años de historia A principios del siglo V el Imperio Romano de Oriente comprendía las tierras limítrofes del Mediterráneo oriental y el Mar Negro, fundamentalmente Egipto-Siria, Asia Menor, Grecia y los Balcanes hasta el Danubio. Durante el siglo VI, el emperador Justiniano (518-565) intentó reconstruir de nuevo el Imperio Romano unificando el Mediterráneo. Sus generales ocuparon la Italia de los ostrogodos, el norte de África (Cartago) de los vándalos y las costas mediterráneas de la Hispania de los visigodos. Por un momento el Mediterráneo volvió a ser un mar romano y el Imperio vivió una primera etapa de esplendor. Pero estas conquistas se perdieron rápidamente. La crisis más grave la sufrió el Imperio durante los siglos VII y VIII. La oleada musulmana ocupó las provincias más ricas: Egipto, Palestina y Siria. Fue trascendental porque el Imperio quedó reducido a las tierras más pobres, agrí...

Justiniano y Teodora

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  Justiniano es el último emperador romanista en el sentido de que sueña en reconstruir el Imperio Romano, conquistando el Mediterráneo occidental y dándole una unidad jurídica, basado en la recopilación del derecho romano (Corpus Iuris Civilis) . Su mujer Teodora tiene ya mentalidad bizantinista; no sabe hablar latín, es monofisita, la herejía del cristianismo más arraigada en Bizancio que plantea problemas con Roma, y no desea las guerras de conquista en Occidente que arruinan al Estado.

El Mediterráneo deja de ser el Mare Nostrum

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El Imperio Bizantino fue la unidad político-cultural más directamente descendiente del Imperio Romano, al que sobrevivió unos mil años. Constantinopla, su capital, fue la ciudad más importante de Europa durante toda la llamada Edad Media. La influencia de su civilización puede encontrarse en el Islam, en la Europa occidental y, sobre todo, en Rusia y el mundo de los pueblos eslavos. Este fenómeno se produjo lentamente, desde la crisis económica que el Imperio Romano sufrió a partir del siglo III. El Mediterráneo había sido el eje del Imperio y su principal vía de comunicación. Al unificarlo militarmente los romanos habían puesto en contacto civilizaciones distintas y les habían dado una unidad lingüística y jurídica, pero no económica. La parte oriental del Mediterráneo (Egipto, Siria, Asia Menor, Grecia) mantuvo la economía capitalista de los antiguos reinos helenísticos, con grandes ciudades industriales y comerciales (Alejandría, Antioquía, Pérgamo). La parte occidental (Italia, Gal...

El fuego griego

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  Hasta el siglo XI, Bizancio fue la primera potencia naval del Mediterráneo. La escuadra le permitió salvar a Constantinopla de los ataques musulmanes y eslavos. La escuadra y una extraordinaria arma que mantuvieron siempre en secreto: el fuego griego. Inventado en el siglo VI por el ingeniero sirio Calímaco, debía consistir en alguna mezcla con nafta que se lanzaba por medio de tubos, desde naves especiales, y ardía sobre el agua. "Los griegos tienen un fuego parecido a los relámpagos del cielo y, al lanzarlo contra nosotros, nos han abrasado; por eso no pudimos vencerlos"; así lo describen las crónicas de los eslavos del príncipe Igor que intentaron asaltar Constantinopla por mar en el año 941.