Egipto
La antigua civilización egipcia se desarrolló en el valle del Nilo, que constituía una franja de tierra fértil rodeada de desierto, que limitaba al norte con el mar Mediterráneo y, al sur, con Nubia (Sudán). El curso del Nilo se bifurcaba entre el delta y el valle, lo que provocó la división del territorio en dos partes, el alto y bajo Egipto.
1. Evolución histórica
A partir de la unificación del alto y bajo Egipto, la historia de esta civilización se clasifica en tres grandes imperios:
Imperio Antiguo (2664-2155 a.C.): Los faraones concentraron todo el poder y fueron divinizados. El culto a su persona se manifestó en la construcción de grandes pirámides. A finales de este periodo, el poder central del faraón empezó a debilitarse y los gobernadores (nomarcas) de las diversas regiones se enfrentaron. Dos dinastías, una con capital en Heracleópolis Magna y otra en Tebas, aglutinaron la lucha por el poder.
Imperio Medio (2052-1786 a.C.): La ciudad de Tebas reunificó Egipto, pero, en el siglo XVII a.C., un conjunto de pueblos asiáticos, los hicsos, lo conquistaron. A pesar de ello, algunos faraones egipcios se refugiaron en el sur, cerca de Tebas, hasta que expulsaron a los hicsos hacia 1560 a.C.
Imperio Nuevo (1554-1075 a.C.): Este periodo estuvo marcado por el expansionismo de los faraones. A partir del siglo XII a.C., Egipto entró en una fase de decadencia, en la que sufrió invasiones de diferentes pueblos: libios, etíopes, asirios y persas. Finalmente, en el siglo IV a.C., Alejandro Magno lo incorporó a su imperio; a su muerte, uno de sus generales fundó la dinastía ptolemaica, que se mantuvo en el poder hasta que, en el siglo I a.C., los romanos conquistaron Egipto.
2. Economía
La economía egipcia era fundamentalmente agraria y se basaba en el cultivo de cereales (trigo y cebada), vid, lino y productos hortofrutícolas. Además, practicaban la ganadería (vacas, asnos, aves de corral), la caza (avestruces, gacelas, antílopes) y la pesca.
El Estado tenía el monopolio del comercio exterior, que se concentraba en el Líbano, Siria y Nubia, y que estaba orientado hacia los productos exóticos (oro, plata, cobre, lapislázuli, incienso, maderas como el ébano, pieles) y esclavos.
3. Sociedad
La sociedad estaba estructurada en varios grupos: en primer lugar, se encontraba el faraón y su familia; a continuación, los altos funcionarios (de la administración y del ejército) y los sacerdotes; después, los funcionarios menores (escribas), los mercaderes, los artesanos y los campesinos; en el último peldaño de la escala social se situaban los esclavos, su condición se debía a diversos factores: nacimiento, delitos y deudas.
Las mujeres tenían más independencia de la que han disfrutado en otras culturas: por ejemplo, podían ser propietarias de bienes o divorciarse.
4. Política y administración
El faraón concentraba todo el poder y se servía de los funcionarios de la administración. Éstos se ocupaban de la economía, de las leyes, del orden civil, de la defensa del territorio, del comercio, así como de las demás labores del gobierno. El faraón era considera un dios y ejercía su dominio con la ayuda de los sacerdotes, quienes, en momentos de crisis, concentraron mucho poder.
5. Religión y cultura
La principal característica de la civilización egipcia es su carácter teocrático, de manera que lo político y lo religioso aparecen muy entrelazados.
La religión egipcia es politeísta, es decir, creían en numerosos dioses. Los principales eran Osiris (dios del ciclo agrícola y de las artes, señor de los muertos), Isis (hermana y esposa de Osiris, diosa de la fertilidad y del matrimonio) y Horus (hijo de los anteriores, dios del Sol y del cielo).
El culto a los muertos constituye otro de los rasgos destacados de la religión egipcia. Estaba basado en la creencia de que el alma pervivía tras la muerte, y, por tanto, requería los mismos bienes que poseía en la vida terrena (alimento, vestido, sirvientes, etc.); para ello, debía conservarse el cadáver de forma perfecta durante la momificación y se depositaba en un sarcófago. En éste se introducían con la misma finalidad de pervivencia, texto como el Libro de los muertos, colección de papiros de carácter religioso que contenían plegarias y ritos mágicos.
En matemáticas emplearon el sistema decimal y en geometría conocían los triángulos y el número pi. La medicina fue la ciencia más desarrollada por los egipcios, practicaban especialidades como la cirugía y la oftalmología.
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| Escritura jeroglífica |
6. El arte
El arte egipcio se caracterizó por su carácter oficial (estaba condicionado por los intereses del gobierno, ya que el faraón lo utilizaba para conmemorar hazañas); por su funcionalidad (no se buscaron soluciones estéticas), y por ser convencional (utilizaron fórmulas y modelos fijos, por ejemplo, la frontalidad: representación convencional donde la cabeza, los brazos y las piernas se representan de perfil; los ojos y el torso, de frente). Debido a su creencia en la vida más allá de la muerte, la arquitectura religiosa y funeraria egipcia desarrolló ampliamente su deseo de perduración en el tiempo.
En escultura, además del relieve y las estatuas exentas, destacan gigantescas figuras de carácter monumental, como, por ejemplo, los Colosos de Ramsés II. En general, todas las representaciones, incluso las pictóricas, muestran un hieratismo, de una rigidez y solemnidad extremas, que comporta una imagen de eternidad.


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