Al-Andalus fue la España Musulmana
1. La geografía del Islam en España
La conquista de la península se efectuó de una manera muy rápida. Después de la batalla de Guadalete (711), los jefes musulmanes, Táriq y Musa, tardaron apenas cuatro años en llegar al Pirineo y al Cantábrico.
Pero aquí surgieron muy pronto centros cristianos de resistencia. Durante 800 años, musulmanes y cristianos convivieron y lucharon en la Península. Hasta el año 1000 los musulmanes fueron militarmente más fuertes y dominaron hasta la línea que englobaba el valle del Ebro y la vertiente norte del Sistema Central. A partir de esta fecha, el dominio militar pasó a manos de los cristianos que con las grandes conquistas del siglo XIII (Jaime I en Aragón y Fernando III en Castilla) redujeron Al-Andalus al reino de Granada, que en 1492 acabaron conquistando los Reyes Católicos.
2. Al-Andalus fue un país rico
La península quedó en gran parte dentro del área económica del mundo musulmán. Al-Andalus montó una economía particularmente rica, relacionada con el Mediterráneo y el norte de África. El desarrollo de la agricultura en el valle del Guadalquivir, las huertas levantinas o el valle del Ebro fue extraordinario. Se perfeccionaron los sistemas de regadío a partir de embalses y canales de distribución como podemos adivinar todavía en las huertas de Valencia o Murcia; introdujeron las norias para aprovechar las aguas freáticas (subterráneas); desarrollaron los cultivos tradicionales (vid, olivo, cereales) e introdujeron otros como el arroz, el algodón, la caña de azúcar, el lino o el azafrán.
El exceso de producción agrícola permitió comercializarlo en las ciudades y en los mercados de los puertos mediterráneos. Las ciudades volvieron a resurgir: Valencia, Zaragoza, Sevilla, Toledo o Málaga fueron centros comerciales o artesanos muy importantes. En los mercados (zocos), podían encontrarse productos traídos de todo el mundo islámico. Los artesanos, agrupados en gremios, facilitaban productos para los mercados de Al-Andalus. Incluso cerámicas de Talavera, armas de Toledo o cueros de Córdoba eran vendidos en los mercados del Mediterráneo, sobre todo del norte de África, en donde se pagaban con el oro del Sudán.
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| Algunos de los sistemas de regadío de las huertas levantinas son de origen musulmán. Esta enorme noria, del pueblo de Alcantarilla, en la vega murciana, eleva el agua a distintos niveles. |
3. La organización política y social
Durante los primeros 40 años de la ocupación, Al-Andalus fue una provincia gobernada por un wali mandado desde Damasco. A mediados del siglo VIII se declaró emirato, políticamente independiente, y estableció su capital en Córdoba. Durante el siglo X estos emires se autonombraron califas con lo que se independizó también religiosamente de los Abbasidas de Bagdad. Fue la etapa de máximo poder económico-político y desarrollo cultural.
El emirato o califato de Córdoba era una monarquía hereditaria que basaba su poder en un fuerte ejército, en gran parte formado por esclavos traídos de Europa (generalmente de los países eslavos) y una burocracia bien organizada alrededor del visir en la capital y del wali en las provincias.
La sociedad de Al-Andalus está formada por una mayoría de hombres libres, dueños de sus tierras de cultivo o de sus talleres de trabajo. Una mano de obra esclava podía encontrarse en el campo o en la ciudad, pero no debía ser muy abundante. En las ciudades, sobre todo, podían encontrarse dos minorías religiosamente importantes: los cristianos a los que se llamaba mozárabes y los judíos. Los últimos se habían especializado en el comercio y la banca y los trabajos de orfebrería.
4. La Córdoba califal fue el centro económico y cultural de Al-Andalus
Ninguna ciudad podía compararse con Córdoba, la capital. Era el centro económico, político y cultural de Al-Andalus. En la época de máximo esplendor, durante el califato (siglo X), llegó a tener más de 100.000 habitantes. En la parte antigua (medina) se encontraba el alcázar o palacio del califa, la mezquita principal y el zoco. Fuera de las murallas estaban los arrabales y a unos 8 kms la residencia-palacio Medina az-Zahara, mandada construir por Abd al-Rahman III, el más importante de los califas.
De todo este conjunto, tan solo la mezquita mayor nos queda como recuerdo de la pasada grandeza. Una mezquita enorme en la que podían concentrarse para las oraciones hasta 50.000 creyentes.
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La mezquita, lugar de oración para los mahometanos, constituía el monumento capital de la arquitectura árabe. La Mezquita de Córdoba sufrió numerosas alteraciones y adiciones hasta llegar a ser uno de los mayores edificios religiosos del mundo. En el centro de su grandioso haram, está la Catedral, dedicada al culto católico, y en su lateral norte, el Patio de los Naranjos, con su torre o alminar, que servía para llamar a los fieles a la oración.
En construcciones anejas a la mezquita, debía estar la madraza o universidad, la más importante de todo el Islam en el siglo X. Los califas se preocuparon por el desarrollo de la cultura. Al-Hakam II tenía la mejor biblioteca del mundo (400.000 volúmenes) y se hacía traer libros del Próximo Oriente. Para procurarse la amistad de Abd al-Rahman, un emperador bizantino, no encontró mejor regalo que un raro códice miniado que trataba de medicina.
Porque la medicina musulmana de Al-Andalus fue la más importante de Europa. El médico cirujano de Al-Hakam II, el cordobés Abul-Qassim al-Zahraví, era llamado incluso por los reyes cristianos de León y Navarra cuando estaban enfermos. Escribió una obra llamada Tasrif que, traducida más tarde a varios idiomas, fue el manual que estudiaron todos los médicos europeos durante la Edad Media.
Pero también en Córdoba estaban los mejores astrónomos, matemáticos, botánicos o poetas. Las grandes personalidades de Al-Andalus fueron el filósofo Averroes (que estudió e interpretó a Aristóteles), el astrónomo Azarquiel, que perfeccionó el astrolabio y redactó unas Tablas toledanas con la situación de planetas y estrellas, o el matemático Maslama. Resulta interesante pensar que en Al-Andalus se publicó la primera Aritmética mercantil o el primer Libro de Agricultura de Europa.
5. Al-Andalus, puente de enlace entre la civilización islámica y Europa
A nivel de formas de cultivo y adelantos técnicos, la España cristiana sufrió la influencia musulmana a medida que las conquistas le permitieron ocupar amplias zonas de Al-Andalus.
A nivel cultural, algunos enclaves jugaron un papel predominante. En Cataluña, el monasterio de Ripoll durante los siglos X y XI se especializó en el estudio y traducción de obras musulmanas de matemáticas y astronomía. Algunos monjes europeos vinieron a estudiar aquí, como lo hizo Gerberto, que llegó a ser el Papa Silvestre II.
En Castilla, la labor más importante se centró en Toledo. Durante los siglos XI y XII funcionó una Escuela de Traductores formada por musulmanes, judíos y cristianos que tradujo al latín (el idioma de los estudios en la Europa occidental) muchas de las obras que habían escrito o traducido los musulmanes españoles de Al-Andalus.
Por otra parte, muchos mozárabes emigraron hacia León, Castilla o el valle del Ebro. La influencia de su formación cultural musulmana debió ser importante como nos demuestran algunos de sus monasterios (San Miguel de Escalada) y, sobre todo, la influencia que en el arte europeo tuvieron las ilustraciones de los Beatos.
Se llama Beatos a los libros-comentario del Apocalipsis de San Juan que aparecieron durante los siglos IX y X. Las ilustraciones, de carácter muy ingenuo, han influido mucho en la decoración románica. Los colores son planos y no existe ninguna perspectiva. La ilustración representa el arca de Noé y se encuentra en el ejemplar que se conserva en La Seo de Urgel.


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