Los derechos y las obligaciones de una sociedad feudal
El contrato de vasallaje suponía unos derechos y unas obligaciones. A nivel de nobles se trataba casi siempre de una prestación de ayuda mutua. El señor se comprometía a defender a su vasallo, incluso con las armas. El vasallo debía socorrer a su señor en la guerra, acudiendo con sus tropas, y aconsejarle en la formación de tribunales. Dentro de su feudo, el noble tenía como vasallos a villanos y siervos. Y también el contrato de vasallaje establecía derechos y obligaciones. El señor noble protegía a sus villanos y siervos en tiempos de guerra y los recogía en su castillo. A cambio de ello, el villano o siervo tenía una serie de obligaciones con su señor, que a veces eran muy duras. Debía pagar su protección con una parte de su cosecha o trabajando gratuitamente las tierras del señor unos días a la semana, al mes o al año.
Pero debía, además, llevar a moler sus cereales al molino del señor, por lo que debía pagar. Y también debía hacerlo cuando cruzaba los puentes que eran del señor. El señor era su juez por lo que al villano le resultaba imposible pleitear con él. Necesitaba el permiso de su señor para casarse o para marcharse a otras tierras. Aunque no dueño de los mansos de sus vasallos, el noble-señor tuvo una serie de privilegios (jurisdicción) sobre ellos; es lo que conocemos como derechos de señorío.
La sociedad feudal acabó dividiéndose en dos grandes grupos: el de los privilegiados o nobles y el de los no privilegiados. Era una sociedad por estamentos. Las personas nacían dentro de un grupo determinado y les resultaba prácticamente imposible cambiar.
¿Quiénes eran unos y otros? Los primeros estaban formados por los guerreros-latifundistas, descendientes de los jefes germanos del momento de las emigraciones, de los grandes terratenientes romanos del Bajo Imperio Romano, o por guerreros afortunados ennoblecidos por el rey o un gran noble y por el clero. Los no privilegiados estaban formados por los descendientes de los campesinos, colonos y esclavos del Bajo Imperio Romano, a los que se habían sumado elementos germanos empobrecidos.
Las relaciones entre la minoría de privilegiados, que ocupaban la cúspide de la pirámide feudal y la inmensa mayoría de los no privilegiados fueron difíciles. Desde arriba los sistemas normales de mantener la supremacía fueron la guerra y la evangelización religiosa. Los altos cargos de la Iglesia fueron ocupados, normalmente, por nobles.
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