Política y economía en la Grecia clásica
1. Las polis
Las polis o ciudades-estado constituyeron entidades económicas, políticas y militares independientes y soberanas, limitadas por fronteras naturales. Cada polis poseía un territorio determinado, como, por ejemplo, Atenas en el Ática, Esparta en Laconia; este territorio estaba formado por aldeas y caseríos y un centro urbanizado en el que se concentraba la actividad política y económica. Se distinguían dos partes: la acrópolis y el ágora. La primera, situada en la cima de una colina, conformaba el espacio religioso, donde se concentraban los templos y donde la población se refugiaba en caso de peligro. El ágora era una plaza pública donde se desarrollaba la vida política y económica de la polis.
Atenas
Su situación geográfica hizo de ella una gran potencia comercial y marítima. El sistema de gobierno de los atenienses era la democracia. En ella, los ciudadanos (el resto de los habitantes, incluyendo las mujeres, carecían de derechos políticos plenos), reunidos en la asamblea, tenían derecho a participar en el gobierno de la polis, y controlaban la justicia (poder judicial) y las leyes (poder legislativo). Para resolver las tareas de gobierno (poder ejecutivo) se designaban magistrados de diferentes tipos: desde policías de mercado hasta magistraturas de gran responsabilidad, como los estrategos, que se encargaban de los asuntos militares y de la política exterior. Pericles, uno de los más brillantes estrategos (hacia 490-429 a.C.), fue elegido durante varios años consecutivos.
La sociedad ateniense se dividía en tres grandes grupos:
Ciudadanos (nacidos de padre y madre atenienses): aunque todos poseían los mismos derechos políticos, el pago de impuestos, así como los deberes hacia la comunidad, dependían del nivel económico.
Metecos (extranjeros residentes en Atenas): eran personas libres que no tenían la ciudadanía ni derechos políticos, aunque pagaban impuestos y prestaban servicio militar.
Esclavos: grupo muy numeroso, en su mayoría formado por prisioneros de guerra.
Esparta
Esta ciudad, asentada en un fértil valle, mantuvo una economía agrícola y de pastoreo, un régimen político oligárquico y una sociedad militarista.
El gobierno estaba formado por los jefes civiles y religiosos, un consejo de ancianos y cinco éforos o representantes de la asamblea popular (compuesta por todos los ciudadanos espartanos), que podía aprobar o suspender algunas decisiones del gobierno.
En la sociedad espartana se diferenciaban tres grandes grupos:
Homoioi: ciudadanos nacidos de padre y madre espartanos, que se dedicaban a la educación militar y a la guerra.
Periecos: personas libres que tenían obligaciones militares, pero carecían de derecho a voto y se dedicaban al comercio y a la industria.
Ilotas: esclavos que trabajaban el campo. Éstos, junto con la tierra, se repartían entre los ciudades espartanos.
La educación de los espartanos consistía en el adiestramiento militar. No podían casarse hasta los treinta años y hasta los sesenta debían realizar tareas para el Estado. Las mujeres recibían una educación diferente, en la cual también primaba el carácter militar. En la historia griega, Esparta desempeñó un papel cultural de menor relevancia que Atenas.
2. Una economía monetaria
La economía griega estaba basada en la agricultura (cereales, vid y olivo), la ganadería (ganado ovino y caprino), la artesanía y el comercio; este último alcanzó un gran desarrollo. Los griegos establecieron colonias comerciales en las costas del Mediterráneo, desde las cuales comerciaban con la población autóctona, compraban materias primas (oro y plata) y vendían productos manufacturados y objetos de lujo (cotizadas piezas cerámicas de Atenas o Corinto). El uso de la moneda facilitó los intercambios comerciales.

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