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Las primeras edificaciones cristianas

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Las catacumbas eran largos pasillos subterráneos, a ambos lados de los cuales estaban excavados los sepulcros. A veces estos pasillos se ensanchaban para dar lugar a pequeñas cámaras decoradas con pinturas al fresco, como la que aparece en esta fotografía perteneciente a las catacumbas romanas descubiertas en la vía Latina (siglo IV d.C.).   Después del edicto de Milán, los cristianos empezaron a construir edificios para celebrar sus reuniones. Tales edificios reproducían el modelo de algunas basílicas romanas y recibieron el mismo nombre. Al fondo de la basílica se encontraba el ábside, en el que se colocaba el altar, que se solía decorar con mosaicos representando escenas religiosas. En este mosaico de principios del siglo V, que se conserva en la basílica de Santa Pudenciana, en Roma, aparece Jesús como Señor y Juez rodeado de los apóstoles. Este Jesús triunfante parece reflejar la euforia de la iglesia cristiana, libre ya de las persecuciones. La basílica cristiana, origen de t...

Las comunidades cristianas del siglo I al IV d.C.

La predicación de los Apóstoles y de sus continuadores actuó especialmente dentro de los núcleos urbanos del Imperio Romano. San Pablo creó ya importantes comunidades en Siria, Asia Menor y Grecia. La mitad oriental del Imperio Romano fue la región del mundo que antes se cristianizó y la que lo hizo con más intensidad. En la mitad occidental del Imperio se creó un núcleo muy antiguo en Roma, relacionado por la tradición con una estancia de San Pablo y San Pedro en la ciudad, y más lentamente se fueron creando comunidades en las ciudades de las zonas costeras del Mediterráneo. Éste es un fenómeno típico del cristianismo: su penetración en las ciudades, mientras que las zonas rurales quedaron durante muchos siglos fuera de su influencia. Los grupos sociales que mejor acogieron el mensaje cristiano parece que fueron las gentes humildes de las ciudades: esclavos, libertos, pequeños artesanos; pero pronto la predicación atrajo también a gentes de clases superiores, incluidos algunos intelec...

La Iglesia de los Apóstoles

Los capítulos finales de los cuatro Evangelios testimonian claramente un hecho básico para entender el cristianismo: los Apóstoles, desmoralizados por la muerte de Jesús, reaccionaron al convencerse de que el Maestro había resucitado; empujados por esta fe empezaron a predicar el Evangelio (palabra griega que significa "buena noticia"). ¿Cuál fue esa buena noticia predicada por los Apóstoles a partir del día de Pentecostés? Se puede resumir en unas pocas palabras: Jesús era el Mesías enviado por Dios, condenado a muerte y crucificado, fue resucitado por Dios y actualmente está vivo junto a Éste; Él volverá al mundo el Último Día, para juzgar a la humanidad, y el que crea en Él obtiene por medio de Él el perdón de sus pecados. Este mensaje fue aceptado por muchos judíos que formaron en Jerusalén, junto a los Apóstoles, la primera comunidad cristiana. Existían grupos de judíos que vivían fuera de Palestina, en ciudades importantes del Oriente Medio, que también escucharon a los...

La religión en Roma

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De la religión romana se ha dicho que es inmoral, porque se basa en ofrendas materiales a los dioses y porque éstos no ayudaban a los hombres si no realizaban adecuadamente los ritos y las ceremonias. Pero hay que conocer el carácter de la religión romana para entenderla desde nuestra perspectiva actual. Para los romanos, la religión era un vínculo de disciplina entre el individuo y el dios. La palabra "religión" es latina, y su significado es "obligación de cumplir con un rito". Los romanos aprendían, ya desde la infancia, a forjar su carácter mediante la disciplina, el deber y su obligación para con el Estado, y todo ello lo realizaban a través de las ceremonias religiosas, ya fuera mediante cultos familiares, sacrificios u ofrendas a sus dioses. La religión romana, en suma, fue lo que dio ese carácter "de hierro" al ciudadano romano, que se manifiesta en su sentido del honor, de la responsabilidad y de la valentía. 1. Dioses familiares La familia roma ...

Los Evangelios

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La fuente histórica más importante que se conserva sobre Jesús son los cuatro Evangelios. Estos libros no son una biografía de Jesús, sino la fijación por escrito de la predicación de los Apóstoles en la iglesia primitiva. Esta predicación oral de los Apóstoles, centrada en la "Buena Nueva", recibió forma escrita en el mismo siglo I por obra de cuatro personajes relacionados con esta predicación primitiva. Tres de ellos fueron discípulos directos de Jesús (San Mateo, San Marcos y San Juan) y el cuarto fue un discípulo de San Pablo: un médico de Antioquía llamado Lucas. El Evangelio de San Mateo está escrito en lengua aramea, el idioma que se hablaba en Palestina en el siglo I, y los otros tres están escritos en griego. En esta fotografía reproducimos una de las escasas estatuas en las que los cristianos primitivos intentaron crear un imagen de Jesús; se trata de una imagen simbólica en la que se representa a Jesús como un maestro.

Jesús según los Evangelios

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Los Evangelios nos presentan a Jesús como un rabí -o sea, un maestro en la interpretación de la Biblia- que durante unos tres años predicó entre los judíos de Palestina. Su predicación se centraba en algunos puntos destacados: a) Una interpretación de la Ley sumamente renovadora: Jesús aceptaba la Ley pero saltaba por encima de los miles de preceptos externos para llegar a su fondo: el amor a Dios y a los demás hombres. Esta forma de interpretar la Ley condujo a Jesús a enfrentarse de forma cada vez más dura con los dirigentes religiosos del pueblo judío: los sacerdotes y los maestros de la Ley. Los sacerdotes veían con malos ojos el antirritualismo de Jesús; los maestros de la Ley, especialmente los del grupo fariseo, sentían que su concepto de la fidelidad, basada en la observancia de múltiples pequeños preceptos externos, quedaba desmotada por los ataques de Jesús. b) La predicación de Jesús incluye una esperanza de salvación (entendida como una renovación interior del hombre que l...

Los orígenes de la civilización

Por otra parte, los niños se hacen económicamente útiles. Para los cazadores los niños representan una carga. Tienen que ser alimentados durante muchos años, antes de que puedan empezar a contribuir efectivamente al sustento de la familia. En cambio, desde su infancia los hijos de los agricultores pueden ayudar a desyerbar los campos y espantar los pájaros u otros animales destructores. Si hay ovejas y vacas, los muchachos y muchachas pueden atenderlas. Entonces, a priori, la probabilidad de que la nueva economía trajera aparejado un incremento de la población es muy elevada. En realidad, esta población debe haberse extendido con mucha mayor rapidez que la establecida, al parecer, por la arqueología. Únicamente así podemos explicar el modo aparentemente rápido con el cual surgieron comunidades campesinas en regiones anteriormente desiertas o sólo habitadas por muy escasos grupos de recolectores. V. Gordon Childe , Los orígenes de la civilización